jueves, 4 de diciembre de 2025

La rosa encontrada

Un niño guardaba en sus manos pequeñas la rosa más pura, regalo divino, un soplo de cielo, un sueño fragante, tesoro sencillo, pero el más querido. Un día la brisa jugó con sus dedos, la rosa escapó sin dejarle aviso; corrió entre las calles, buscó en las veredas, preguntó al silencio, lloró al infinito. Pasaron los años, pasaron los días, la vida se hizo cansancio y camino, y siempre en su pecho quedaba la herida: ¿dónde la rosa?, ¿dónde su destino? Al borde del tiempo, cansado y vencido, la encuentra de nuevo, radiante y cautiva. Comprende que ella también lo buscaba, y en ese momento su alma se ilumina. Ya no hay despedidas, no existe el vacío, la rosa y el niño caminan unidos; y en otra morada, sin llanto ni heridas, florecen eternos, en paz infinita.

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